Graham es rotundo: no inviertas todo tu capital en una sola acción, aunque sea muy prometedora.

Si te ciñes a acciones de una sola empresa, corres el riesgo de perderlo todo si a la empresa le va mal. Es por eso que Graham  recomienda diversificar e invertir dinero en diferentes acciones y fondos de inversión.

En el libro se explica que nunca debes tener todo tu capital invertido en acciones, sino que es recomendable diversificar entre bonos y acciones. En términos generales, dice que un inversor no debe tener nunca más de un 75 % invertido en acciones, y el resto debe estar invertido en bonos.

Este es probablemente el punto más controvertido de todo el libro puesto que está empíricamente demostrado que las bonos son menos remuneradores que las acciones en épocas de mercados alcistas. Por lo tanto, una cartera de «buy-and-hold» con un 25% permanentemente invertido en bonos probablemente no sea la estrategia más remuneradora que existe a largo plazo (aunque, eso sí, da tranquilidad al inversor, sobre todo si es conversador).

#7. El inversor y la inflación

La inflación consiste en un aumento de los precios de bienes y servicios durante un periodo de tiempo determinado.

Según Benjamin Graham, el inversor inteligente puede protegerse de la inflación comprando acciones.

El autor dice que la inflación se limita a robar nuestro patrimonio de manera silenciosa. El éxito de una inversión se mide analizando lo que queda de nuestro patrimonio después de un período de inflación. Cuánto mayor sea el retorno que ofrece la inversión, mayor será el valor de nuestro patrimonio y, por lo tanto, más exitosa habrá sido la inversión.

Dado que las acciones de empresas cuidadosamente escogidas son un activo que puede llegar a ser muy remunerador, es una de las mejores maneras de protegerse frente a la inflación y hacer crecer tu patrimonio a pesar de la existencia de la inflación.

#8. El inversor y los fondos de inversión

Graham explica que cuánto mayor es la rentabilidad de un fondo, más obstáculos de entrada presentará al inversor. Además, recuerda que la rentabilidad pasada no es garantía de rentabilidad futura.

Cabe mencionar que Graham no recomendaba los fondos de inversión porque en su época tenían costes de entrada muy altos o estaban cerrados al público general.

Sin embargo, como comenta Jason Zweig, hoy en día esa realidad ha cambiado: las comisiones de entrada son mucho más bajas (en algunos casos prácticamente nulas) y los fondos de inversión cerrados al público son minoría (aunque algunos de los más importantes y exitosos del mundo – como por ejemplo los de BridgeWater, de Ray Dalio – siguen siéndolo).

Dicho esto, en mi humilde opinión si estás comenzando a invertir en bolsa y no tienes tiempo ni los conocimientos necesarios para realizar un análisis tan exhaustivo de cientos de empresas como Graham recomienda, creo que la mejor solución para ti será invertir a largo plazo gracias a ETFs.

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